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Para ello, disponemos de diferentes tipos de cartera que responden al nivel de riesgo que elija cada cliente:
Defensiva: Pensada para aquellos que prefieran rentabilidad con un bajo riesgo.
Conservadora: Si quiere una mayor rentabilidad sin arriesgar demasiado.
Moderada: Para los que buscan el máximo equilibrio entre riesgo y rentabilidad.
Decidida: La mejor alternativa para los que quieren una alta rentabilidad.
Agresiva: La opción ideal para inversores decididos que persiguen la máxima rentabilidad.
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